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¿Que comer para vivir 100 años?

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Muchas de las dietas de estas mujeres no se ajustan a lo que la medicina y la ciencia recomiendan. Sus hábitos son tan particulares como las culturas en las que crecieron y como sus vidas mismas. Lo curioso: en la lista no hay hombres que sobrevivan tantos años.

Emma Moreno tiene 116 y es la más anciana del mundo, según el libro Guinness de Récords 2016. Esta mujer italiana vivió durante tres siglos y así cuenta cómo se mantuvo sana y fuerte:

* Come tres huevos al día, dos crudos y uno cocido, desde que un médico se lo recomendó para tratar la anemia.

* Aumenta su consumo de proteína pura con porciones de carne molida cruda.

* Desayuna leche y galletas.

* Disfruta de un chocolate de vez en cuando y puré de manzana y galletas de sobremesa.

Jessie Gallan, la anciana escocesa que cumplió 109 años, declaró en una entrevista para STV Noticias que entre sus secretos de longevidad está “evitar a lo hombres» y además:

* Hacer mucho ejercicio y comer un plato lleno de avena tibia todas las mañanas.

Filomena Taipe Mendoza, una anciana peruana que vivió hasta los 116, explica su longevidad gracias a su dieta. ¿Cuál es su secreto?

* Se alimenta con papa, oca, mashua, carne de cabra y carnero, leche, queso de cabra y habas.

* No come nada enlatado, industrializado ni toma gaseosas.

Misao Okawa era japonesa y falleció en el 2013 a los 116 años. Los secretos que confesó luego de su ingreso en el Guinness son:

* 8 horas al día de sueño reparador.

*  Intentaba estar siempre relajada.

*  Su dieta era sana, baja en grasas. Su comida favorita: el sushi, especialmente el de caballa con arroz cocido al vapor.

La mexicana Soledad Mexia llegó a los 114. Vivió en California, nunca trabajó y siempre fue un ama de casa. Al parecer, nunca siguió una dieta especial:

* Su nieta, Rosalía Ferreira, confesó que su abuela dormía muchas horas por día (más de 12) y tenía una visión muy positiva de la vida.

* No ingería comida chatarra.

María Lucimar Pereira era una indígena kaxinawá, del oeste de la Amazonia brasileña. Llegó hasta los 121 años y jamás vivió en una ciudad. Su dieta se basó en productos netamente de la tierra.

* Solo comía alimentos naturales de la selva: carne a la brasa, mono, pescado, manduca (o yuca, un tubérculo) y gachas de plátano.

* No tomaba sal, azúcar o alimentos procesados.

Según La Vanguardia, la dieta debe ir variando para adaptarse a las necesidades en cada etapa de la vida. El 55%-60% deben proporcionarla los hidratos de carbono (cereales, pasta, arroz…), menos del 30% las grasas y el 15% las proteínas. Precisamente la necesidad de más proteínas es uno de los elementos diferenciadores de la dieta de una persona mayor, según Miquel Layola, responsable del departamento Médico de Nestlé Health Science. “Si para un adulto se recomiendan 0,8 gramos de proteína por kilo de peso y día, en una persona mayor sana se aconseja entre 1 y 1,2 gramos, que suben hasta 1,5 gramos si padece alguna enfermedad leve y a 2 si el organismo está sometido al estrés de alguna patología grave como una fractura de cadera o un proceso oncológico”, detalla. Primitivo Ramos, secretario general de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, por su parte, opina que lo mejor es llevar una dieta equilibrada y que el aporte proteico lo proporcionen alimentos ricos en proteínas, como carnes, pescados, aves, huevos, leche, legumbres, patatas, pan, pasta, arroz, cereales y frutos secos, procurando que la mitad de las proteínas que se toman sean animales y el resto vegetales.

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