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Los peligros ocultos de las dietas bajas en hidratos de carbono

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Durante la cena, se sirvió un plato de verduras y abrió un sobre con un polvo proteico que reemplaza una comida, le echó un poco de agua, y se hizo un postre de chocolate. El sobrecito es uno de los 5 o 6 que deben consumirse por día -ademas de suplementos vitamínicos y de minerales- por prescripción de la estricta dieta, «proteinada», que aporta al cuerpo sólo 600 calorías y no más de 50-100 gramos de carbohidratos diarios.

La cena transcurría de manera normal hasta que la mujer que estaba a dieta comenzó sentirse mal, débil, y lo primero que hizo fue escribirle a su nutricionista, quien le dejó un número de Whatsapp, pero no lo ubicó a tiempo. De repente, su rostro se volvió pálido y empezó a temblar; su amiga le tomó las manos, que estaban sudorosas, y rápidamente llamó a una ambulancia: tuvo una descompensación por una aparente baja de presión, según indicó el SAME, que llegó a los pocos minutos al lugar.

Luego de haberse recompuesto y realizado estudios, incluido un electrocardiograma, se concluyó que la descompensación fue porque el cuerpo había entrado de manera abrupta «en cetosis», un proceso metabólico previsible  en este tipo de dietas en las que se deja de comer carbohidratos o se consume en dosis mínimas.

Sus efectos adversos pueden ser mareos, náuseas, debilitamiento, mal aliento, arritmia o pérdida de cabello, si bien a algunas personas afecta más que a otras. Los médicos le recomendaron a la mujer abandonar esa dieta y comer inmediatamente papas fritas para subir la presión, además de reposo.

Al otro día, la misma mujer, que ya comía carbohidratos (pastas y hasta dulce de leche) y se encontraba en reposo en su casa, sufrió una segunda descompensación, esta vez al borde del desmayo, y fue llevada enseguida a una guardia, donde le profundizaron estudios clínicos. Los análisis de sangre dieron sorprendentemente bien, aún los de calcio, sodio, magnesio y potasio, cuyos valores podrían presumirse alterados por la realización del tipo de dieta en cuestión. Los médicos volvieron a concluir que la paciente seguía bajo el «shock» de los efectos de la cetosis por el cese de ingesta de hidratos de carbono, y que le podían durar incluso 72 horas, hasta que el cuerpo pudiera asimilarlos nuevamente.  También, le comentaron que su caso no era asilado, y que había habido varias pacientes en una situación similar, que habían iniciado este tipo de dietas, algunas con cuadros más severos, que incluían arritmias.

El método Pronokal, conocido como la dieta de los sobrecitos, es de origen español, y pueden encontrarse en Internet artículos que hablan tanto maravillas de los resultados como que los critican fuertemente. Hay un solo punto de venta de los productos en Buenos Aires, en Recoleta, desde que la marca se instaló hace más de dos años, y uno puede observar con facilidad que la gran cantidad de clientes que ingresan entran y que no tardan más de 15 minutos en retirarse con una bolsa de paquetes de sobrecitos. Alcanzan al menos para 15 días, que es lo mínimo que se vende. Esa «vianda» cuesta alrededor de 7.000 pesos.

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